Segovia

Segovia, construida sobre un arriscado peñón calizo que supera los 1.000 metros de altitud, se recorta en el terso azul del cielo de Castilla dibujando una sugerente silueta que desde el siglo XVI, cuando lo hiciera Garci Ruiz de Castro, su primer historiador, se ha venido comparando con la de un navío pétreo que sólo parece estar esperando a que los dos ríos que confluyen a sus pies, Eresma y Clamores, inunden el valle para echarse a navegar, surcando el dilatado mar de mieses de la meseta.

 

El Acueducto romano es una majestuosa obra de ingeniería que da personalidad a la ciudad. Obra del siglo I, de tiempos del emperador Trajano. Se construyó para dar agua a un cuartel romano situado en lo alto de la meseta. Tiene 15 Km. de longitud, aunque el llamado "puente del diablo" que es la parte más conocida pues se alza en medio de la ciudad tiene 728 metros de longitud y 163 arcos. Está construido con sillares graníticos sin argamasa, sólo unidos por los empujes que se producen entre unos y otros.

Desde el siglo XII existió una seo románica que quedó destruida en las guerras comuneras en el siglo XVI. La actual catedral es de las construcciones góticas más tardías de España, erigida en pleno siglo XVI (1525-1577), cuando el resto de Europa se sumergía en la arquitectura renacentista. Se la conoce como la "Dama de las catedrales" y fue trazada por Juan Gil de Hontañón.

Destaca su airosa y elevada torre, la puerta herreriana de San Frutos y el interior limpio y armonioso de tres naves, crucero y cabecera con girola, todo cubierto con bóvedas de crucería.

El magnífico Alcázar está asentado sobre un castro romano y posterior fortaleza árabe, las principales obras se desarrollan desde el siglo XII al XVI. Existen dependencias de estilo románico, como la sala de Ajimeces, góticas y renacentistas. En 1764 Carlos III lo convierte en sede de la Academia de Artillería y tras los desperfectos del siglo XIX (La Guerra de Independencia y un incendio en 1864 lo dejaron maltrecho) y posteriores restauraciones, su estampa es la de un castillo de Walt Disney.

IGLESIA SAN MILLAN

situada en uno de los arrabales extramuros, es de puro estilo romanico y de clara influencia aragonesa, pues reproduce la planta de la catedral de Jaca, tiene tres naves divididas por pilares con columnas embebidas alternando con grandes columnas de apoyo. La cabecera tiene tres ábsides, aunque externamente hay cuatro pues la galería norte es rematada en un absidiolo. Tiene tres monumentales portadas en cada costado y dos galerías porticadas se añadieron en los costados meridional y septentrional

 

 

IGLESIA DE SAN MARTÍN

El espléndido templo, un compendio del románico castellano, está definido por un triple atrio de columnas, tres ábsides, una torre mudéjar que ocupa el espacio del cimborrio. Especial interés poseen los capiteles labrados, la placa de mármol con la efigie de San Martín situada en el exterior del ábside y las cuatro estatuas columna de la fachada. En su interior se pueden contemplar un tríptico del pintor flamenco Adrián Isembrandt, varias pinturas del primitivo castellano conocido como Maestro de las 11.000 vírgenes, un Cristo yacente atribuido a Gregorio Fernández y un San Francisco de Pedro de Mena.

 

 

IGLESIA DE LA TRINIDAD

Persiguiendo el trazo empedrado del callejón de San Nicolás, se desemboca en un rincón apacible en el que se encuentra la Iglesia de La Trinidad, uno de los templos románicos mejor conservados de la ciudad, con un interior sencillo y auténtico que guarda pinturas destacables.

 

 

 

IGLESIA DE LA VERA CRUZ

Camino de Zamarramala se halla la Iglesia de la Vera Cruz, fundada por los Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro en 1208, aunque la tradición popular se la viene, desde tiempo inmemorial, atribuyendo a los Templarios. La iglesia de planta dodecagonal posee un interior muy sobrio y emocionante, con un halo misterioso. Tiene dos plantas con bóveda de crucería al estilo musulmán, y restos de pinturas.

 

 

 

 

La cocina segoviana

es la principal industria de la provincia, que cuenta con numerosos restaurantes, especialmente hornos de asar. La clave de la cocina segoviana reside en la excelente calidad de las materias primas empleadas, creando platos suculentos, como los "judiones" de La Granja (alubias blancas cocinadas con chorizo, morcilla y tocino), o el famosísimo cochinillo asado al calor del horno de pan, que como manda la tradición, el mesonero deberá poder partirlo con un plato. También son típicos de la cocina de esta provincia el lechazo o cordero de pocos días, la ternera de Villacastín, la sopa de ajo, las truchas del Eresma, la perdiz, las codornices...

 

 

La Casa de los Picos,

fué construída en el s.XV, así como el Palacio del Conde Alpuente. Más adelante nos encontraremos con la Alhóndiga, un antiguo granero de finales del gótico que ha sido habilitado como Archivo Municipal y sala de exposiciones.


Realizar Reserva